Máxima 5

Todo hombre que usa bigote ES PUTAÑERO.
Nos referimos a una de las más antiguas profesiones.
Quizá originaria de la antigua Roma, donde floreció en todos los niveles de la sociedad.
En la Roma antigua la prostitución era habitual a pesar de las rígidas restricciones legales. Las esclavas, capturadas por las legiones, eran obligadas a residir en burdeles urbanos o eran explotadas por los dueños de las casas donde trabajaban. Las autoridades intentaron limitar la prostitución de las esclavas, para lo cual adoptaron en ocasiones duras medidas. Las residentes de los burdeles (meretrices) eran vigiladas por el Estado, obligados a llevar toga, peluca rubia y otros distintivos, a abdicar a todos sus derechos civiles y a pagar un fuerte impuesto.
Con el correr del tiempo, esta actividad se volvió muy restringida. Estuvo prohibida en muchos países y fue castigada por la sociedad, aunque existió siempre en la clandestinidad. Esto ha llevado a aquellos asiduos clientes a recurrir a infinidad de artimañas para mantener su confidencialidad.
Adicionalmente, uno de los mayores representantes del bigote fue Salvador Dalí, quién recorría constantemente burdeles en busca de víctimas para escenificar juegos sexuales; al tiempo que Gala, ofrecía sumas astronómicas para sobornar a hombres y mujeres, a quienes invitaba al castillo que se hizo regalar en Púbol con el propósito de dar rienda suelta a sus excéntricos apetitos…
Los hombres que usan bigote, buscan disfrazar, quieren ocultar sus deseos más oscuros respecto al sexo y al placer pago… Ellos manejan conceptos antiguos pero válidos del adulterio… Por el cual podemos aseverar que serán asiduos clientes de burdeles, y considerados en el lenguaje común como putañeros…
Gabriel Schultz
Máximas de un hombre cualquiera.






